El que se animé a descifrar el futuro de Talleres que de un paso al frente. Ni el astrólogo más reconocido se debe animar a dar una premonición sobre el club Albiazul. Parece mentira, pero el mismo equipo que estuvo por coronarse campeón del Nacional ´77, que ganó la Copa Conmebol en el ´99, que disputó La Copa Libertadores y que se cansó de darle jugadores a la selección argentina, hoy está a un paso de descender al Argentino A (tercera categoría del fútbol argentino).
Además, el “Matador” está gerenciado, con un pasivo de más de 30 millones de pesos y dentro del plantel actual sólo un puñado son jugadores formados en su cantera. Y para completar la crisis, la vergüenza y el desconcierto, su DT, Raúl Peralta (tras ganarle 3 a 1 de visitante a Independiente Rivadavia de Mendoza), fue destituido del cargo por Roberto Saporiti a cinco fechas de la finalización de la B Nacional. Es algo tan increíble, como ridículo y vergonzoso.
El panorama de Talleres es tan oscuro que asusta. Las dos personas encargadas de manejar la institución no se hablan. Su gerenciador, Carlos Ahumada, y el Juez que entiende la Quiebra del conjunto de Barrio Jardín, tienen menos diálogo que el Gobierno y el Campo. Mientras que el pago del canon semestral llegue a manos de Tale, Ahumada tendrá el camino abierto para hacer lo que quiera con Talleres.
Si volvemos al tema de los juveniles, (la única esperanza de que Talleres tenga un ingreso de dinero, según Tale) a la “T” le despojaron de su cuna a las mejores promesas sin que nadie ponga trabas. De sus filas se fueron, entre otros, Pablo Ledesma a Boca, y una de las figuras del fútbol argentino, Javier Pastore, del cual sólo recibió 800.000 dólares. Es difícil levantar una quiebra de 30 millones con sólo ese ingreso de dinero, ¿no?
El Albiazul para permanecer en la B Nacional debe “ganar y rezar” como dijo su capitán, Federico Lussenhoff. Sí de los 15 puntos que quedan en juego, Los Andes saca ocho será inalcanzable para el “Matador” y el Argentino A recibirá al conjunto de Peralta. No perdón, desde ayer, al conjunto de Saporiti.
Cualquier hincha de Talleres se preguntará: ¿Que pasará si el Albiazul desciende? ¿Qué pasará con el gerenciador? ¿Qué jugadores se van a ir y que jugadores se van a quedar? ¿Quién será el entrenador?
Nadie lo sabe. Ahumada dijo que él seguirá al mando de la batuta hasta 2014 y en cualquier categoría. Lo mismo dijo el flamante DT, Saporiti (que ya estuvo dirigiendo a Talleres en cuatro oportunidades y salió segundo en el Nacional ´77). Ojalá que no les crezca la nariz como a pinocho.
Lo más complicado es que el Juez Tale se canse, baje el martillo de su brazo derecho y Talleres desaparezca. Que tenga que sufrir lo mismo que Deportivo Español que debió comenzar todo desde abajo y también tuvo que cambiar su nombre, (hoy se llama Social Español). Lo mismo le ocurrió a San Martín de Tucumán, que tocó fondo y comenzó desde la liga tucumana su camino de reconstrucción.
¿Qué va a pasar con Talleres?... Nadie lo sabe.
El Mariscal
jueves, 21 de mayo de 2009
lunes, 18 de mayo de 2009
La importancia de tener un goleador
Para salir campeón se necesita un goleador en el equipo. O un “9” de área. Por eso a lo largo de la historia las grandes escuadras que salieron campeones tuvieron un “romperredes”.
Si hacemos un repaso, desde Ángel Labruna en “La máquina” de River; José Sanfilippo en San Lorenzo y más cercano en el tiempo Martín Palermo en Boca.
Las ventajas de tener un goleador son muchas. Además del gol propiamente dicho, tener un centrodelantero es tener uno o dos defensores pensando solamente en ese jugador. Y, por allí hay partidos en que no les va a toca convertir, pero seguramente su aporte para arrastrar marcas hará que su compañero de ofensiva marque.
También en partidos donde la pelota va más por el aire que por el suelo, su capacidad para utilizar su físico para aguantar balones será importante. El equipo descansará sabiendo que su goleador generará faltas en su contra y abrirá la ventana para un gol de pelota detenida.
En la actualidad los equipos que están peleando por campeonar en las distintas ligas del mundo tienen uno o varios goleadores dentro de su 11 inicial.
En la Argentina los equipos que están peleando el torneo tienen en sus filas un goleador. Vélez tiene al uruguayo Rodrigo López que está pasando un momento excepcional, tiene ocho goles en 14 partidos. Con la particularidad que López no comenzó de la mejor manera en “El Fortín” pero hoy es ovacionado por sus hinchas cada vez que convierte.
Lanús también tiene un asesino del gol, José Sand, el goleador del torneo. Tiene nueve goles en el actual campeonato y mantiene una vigencia abrumadora. En los últimos torneos siempre está peleando por ser el goleador del torneo. El correntino tiene un promedio de gol de casi un tanto por partido. Pensar que algunos dudan sobre su lugar en la selección…
Colón de Santa Fe tiene a un goleador histórico, el legendario Esteban “el bichi” Fuertes. Es impresionante la constancia de Fuertes que ¡con 37 años superó una rotura de ligamentos cruzados y está a un gol de llegar a los 100 en el Sabalero! Impresionante
Huracán (el equipo más vistoso del fútbol argentino) lo tiene a Federico Nieto que le es útil al equipo a la hora de aguantar la pelota o arrastrar marcas pero es notorio que no está amigado con la red. La falta de contundencia de Nieto, “el globo” la maquilla con la gran actualidad que tienen tanto Javier Pastore (¿Qué hizo Talleres al dejarlo ir?) y Matías Defederico. El goleador en la orquesta sinfónica de Cappa es el equipo propiamente dicho.
En España la mejor escuadra del mundo, el Barcelona, no tiene un goleador: ¡tiene tres!
como Henry, Eto´o y Messi. El trío perfecto. Entre los tres marcaron más del 80% de los goles del equipo español a lo largo de la temporada.
El tetracampeón del fútbol italiano, el Inter, tiene a Slatan Ibraimovich que es un jugador espectacular. A pesar del gran porte físico que tiene es admirable la técnica que tiene. Además goza de un buen cabezazo, disparo de media distancia…
Podríamos seguir. Pero, sí los equipos que están liderando las mejores ligas del mundo tienen un goleador… ¿Por qué la selección argentina no? Es una buena pregunta que sólo Diego Maradona puede responder.
EL MARISCAL
Si hacemos un repaso, desde Ángel Labruna en “La máquina” de River; José Sanfilippo en San Lorenzo y más cercano en el tiempo Martín Palermo en Boca.
Las ventajas de tener un goleador son muchas. Además del gol propiamente dicho, tener un centrodelantero es tener uno o dos defensores pensando solamente en ese jugador. Y, por allí hay partidos en que no les va a toca convertir, pero seguramente su aporte para arrastrar marcas hará que su compañero de ofensiva marque.
También en partidos donde la pelota va más por el aire que por el suelo, su capacidad para utilizar su físico para aguantar balones será importante. El equipo descansará sabiendo que su goleador generará faltas en su contra y abrirá la ventana para un gol de pelota detenida.
En la actualidad los equipos que están peleando por campeonar en las distintas ligas del mundo tienen uno o varios goleadores dentro de su 11 inicial.
En la Argentina los equipos que están peleando el torneo tienen en sus filas un goleador. Vélez tiene al uruguayo Rodrigo López que está pasando un momento excepcional, tiene ocho goles en 14 partidos. Con la particularidad que López no comenzó de la mejor manera en “El Fortín” pero hoy es ovacionado por sus hinchas cada vez que convierte.
Lanús también tiene un asesino del gol, José Sand, el goleador del torneo. Tiene nueve goles en el actual campeonato y mantiene una vigencia abrumadora. En los últimos torneos siempre está peleando por ser el goleador del torneo. El correntino tiene un promedio de gol de casi un tanto por partido. Pensar que algunos dudan sobre su lugar en la selección…
Colón de Santa Fe tiene a un goleador histórico, el legendario Esteban “el bichi” Fuertes. Es impresionante la constancia de Fuertes que ¡con 37 años superó una rotura de ligamentos cruzados y está a un gol de llegar a los 100 en el Sabalero! Impresionante
Huracán (el equipo más vistoso del fútbol argentino) lo tiene a Federico Nieto que le es útil al equipo a la hora de aguantar la pelota o arrastrar marcas pero es notorio que no está amigado con la red. La falta de contundencia de Nieto, “el globo” la maquilla con la gran actualidad que tienen tanto Javier Pastore (¿Qué hizo Talleres al dejarlo ir?) y Matías Defederico. El goleador en la orquesta sinfónica de Cappa es el equipo propiamente dicho.
En España la mejor escuadra del mundo, el Barcelona, no tiene un goleador: ¡tiene tres!
como Henry, Eto´o y Messi. El trío perfecto. Entre los tres marcaron más del 80% de los goles del equipo español a lo largo de la temporada.
El tetracampeón del fútbol italiano, el Inter, tiene a Slatan Ibraimovich que es un jugador espectacular. A pesar del gran porte físico que tiene es admirable la técnica que tiene. Además goza de un buen cabezazo, disparo de media distancia…
Podríamos seguir. Pero, sí los equipos que están liderando las mejores ligas del mundo tienen un goleador… ¿Por qué la selección argentina no? Es una buena pregunta que sólo Diego Maradona puede responder.
EL MARISCAL
lunes, 11 de mayo de 2009
Fecha 13 por victor hugo
Como Vélez sabe que tiene muy poco, que su presencia en lo más alto de la tabla es un milagro o una prueba irrefutable de la pobreza general,o ambas cosas al mismo tiempo, Vélez sufre y se desangra hasta empatar, porque no se ha quedado sin corazón.
Muy por debajo de otros Vélez de los 90, apenas por encima de los muy modestos de este siglo, el equipo de Gareca da batalla por concentración y esfuerzo, y con esos únicos, pero no despreciables atributos, estará una semana más en lo más alto.
Contra Racing, Vélez no había ni pateado al arco cuando perdía dos a cero –al juez Brazenas le pareció demasiado cobrar un claro penal de Cubero– y aparecía superado claramente por el equipo de Caruso Lombardi.
Es decir, Vélez estaba muy por debajo de ese adversario cuyo único mérito es haber salido de la sala de terapia intensiva, y estando a punto de ser goleado, peleó de tal forma que se alzó con una igualdad no muy útil en la tabla, pero sí gravitante en lo anímico, cuestión de la que depende más que de su fútbol.
Boca en cambio es un despilfarro. Como cree que tiene un poco más que el resto, se deja empatar un partido como el de ayer ante San Lorenzo. Y de ser el equipo que debiera ganar el campeonato al trote, queda amenazado por el último casillero de la tabla, tal como le sucedió a River en el campeonato anterior. Ganando uno a cero y con un hombre más durante 43 minutos, Boca se refugió en la burocracia de sostener el resultado sin despeinarse y condenó el sacrificio de poner a los titulares al magro resultado de un punto irrelevante. Salvo Battaglia y Vargas, que juegan siempre la final del campeonato del mundo, los Xeneizes muestran un desinterés llamativo para luchar los partidos. Y como no es el Santos de Pelé, lo paga.
Puso lo mejor porque le duele la amenaza de quedar último, pero quiso jugarla de campeón y se quedó sin nada.
Por el lado del “Ciclón”, posiblemente el “Cholo” Simeone crea que ha logrado recuperar al equipo. Sin embargo hay que decir que ni siquiera es un equipo con la firma del “Cholo”, si es que no nos habíamos confundido al pensar que su sello es la presión y el protagonismo. Si con nada para perder el estilo es jugar en su cancha, mirando como el rival maneja la pelota, estamos fritos.
River sigue sin levantar su nivel y ahora solo empató con Lanús. Algunos simpatizantes desplegaron banderas con duras críticas a los jugadores debido al mal desempeño del equipo en los últimos partidos, todo rodeado de un clima muy politizado, ya que a fin de año se llevarán a cabo las elecciones en el club. Tan duros estuvieron que al termino del partido entonaron el ya clásico “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, para seguir con el “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura de Aguilar (José María, presidente de la institución)”. Enseguida, encadenaron ese cántico con otro que decía “A los jugadores los vamos a mandar al hospital”, lo que fue repudiado por el resto de la parcialidad “millonaria” marcando un claro enfrentamiento interno.
De los cuatro equipos que vio este relator lo mejor fue Racing.
La Academia, al menos, ha hecho una buena lectura de su realidad, y es en base al sentido común y al espíritu solidario que ha conseguido su recuperación. Es que un cierto orden, un poco de ubicación con respecto a lo que se tiene, amor propio y concentración, son argumentos suficientes para pelear con un cierto decoro un torneo tan pobre.
Victor Hugo Morales.
Muy por debajo de otros Vélez de los 90, apenas por encima de los muy modestos de este siglo, el equipo de Gareca da batalla por concentración y esfuerzo, y con esos únicos, pero no despreciables atributos, estará una semana más en lo más alto.
Contra Racing, Vélez no había ni pateado al arco cuando perdía dos a cero –al juez Brazenas le pareció demasiado cobrar un claro penal de Cubero– y aparecía superado claramente por el equipo de Caruso Lombardi.
Es decir, Vélez estaba muy por debajo de ese adversario cuyo único mérito es haber salido de la sala de terapia intensiva, y estando a punto de ser goleado, peleó de tal forma que se alzó con una igualdad no muy útil en la tabla, pero sí gravitante en lo anímico, cuestión de la que depende más que de su fútbol.
Boca en cambio es un despilfarro. Como cree que tiene un poco más que el resto, se deja empatar un partido como el de ayer ante San Lorenzo. Y de ser el equipo que debiera ganar el campeonato al trote, queda amenazado por el último casillero de la tabla, tal como le sucedió a River en el campeonato anterior. Ganando uno a cero y con un hombre más durante 43 minutos, Boca se refugió en la burocracia de sostener el resultado sin despeinarse y condenó el sacrificio de poner a los titulares al magro resultado de un punto irrelevante. Salvo Battaglia y Vargas, que juegan siempre la final del campeonato del mundo, los Xeneizes muestran un desinterés llamativo para luchar los partidos. Y como no es el Santos de Pelé, lo paga.
Puso lo mejor porque le duele la amenaza de quedar último, pero quiso jugarla de campeón y se quedó sin nada.
Por el lado del “Ciclón”, posiblemente el “Cholo” Simeone crea que ha logrado recuperar al equipo. Sin embargo hay que decir que ni siquiera es un equipo con la firma del “Cholo”, si es que no nos habíamos confundido al pensar que su sello es la presión y el protagonismo. Si con nada para perder el estilo es jugar en su cancha, mirando como el rival maneja la pelota, estamos fritos.
River sigue sin levantar su nivel y ahora solo empató con Lanús. Algunos simpatizantes desplegaron banderas con duras críticas a los jugadores debido al mal desempeño del equipo en los últimos partidos, todo rodeado de un clima muy politizado, ya que a fin de año se llevarán a cabo las elecciones en el club. Tan duros estuvieron que al termino del partido entonaron el ya clásico “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, para seguir con el “Se va a acabar, se va a acabar, la dictadura de Aguilar (José María, presidente de la institución)”. Enseguida, encadenaron ese cántico con otro que decía “A los jugadores los vamos a mandar al hospital”, lo que fue repudiado por el resto de la parcialidad “millonaria” marcando un claro enfrentamiento interno.
De los cuatro equipos que vio este relator lo mejor fue Racing.
La Academia, al menos, ha hecho una buena lectura de su realidad, y es en base al sentido común y al espíritu solidario que ha conseguido su recuperación. Es que un cierto orden, un poco de ubicación con respecto a lo que se tiene, amor propio y concentración, son argumentos suficientes para pelear con un cierto decoro un torneo tan pobre.
Victor Hugo Morales.
viernes, 8 de mayo de 2009
Chelsea - Barcelona
Fantástica definición de una de las semis de la champions. Con gol sobre la hora el Barcelona empato el partido y se quedo con el lugar en la final.
Tuvo mucho la pelota, pero no genero situaciones de gol.
Muy buen planteo del equipo de Londres. Supo como nadie jugarle al barcelona.
Ustedes que piensan. les gusto el planteo de Hiddink? Tendría que haber ido mas al frente? Guardiola puso en cancha lo mejor que tenia?
Tuvo mucho la pelota, pero no genero situaciones de gol.
Muy buen planteo del equipo de Londres. Supo como nadie jugarle al barcelona.
Ustedes que piensan. les gusto el planteo de Hiddink? Tendría que haber ido mas al frente? Guardiola puso en cancha lo mejor que tenia?
miércoles, 6 de mayo de 2009
La orquesta sinfónica de Cappa

No es lo mismo ganar como sea, que ganar y ser vistoso. Como tampoco es lo mismo comer algo para llenarte, que llenarte comiendo algo que te gusta.
En este fútbol argentino, cargado de presiones y de resultados a corto plazo, no es fácil encontrar a un equipo que sea vistoso. Y que además gane. El objetivo de obtener puntos lo más pronto posible obliga a ganar como sea.
Una esperanza para los tiempos que corren (además del ya conocido Lanús), es Huracán. El equipo que desde hace menos de un año dirige Ángel Cappa es el comentario de todos los simpatizantes del fútbol nacional, por lo vistoso que es dentro de un campo de juego. ¡Hasta los hinchas de San Lorenzo reconocen la virtud de la escuadra de Cappa!
Pero manejar el globo al principio no le fue fácil al ex DT Racing, ya que perdió por goleada el clásico ante San Lorenzo y la necesidad de sumar puntos para escaparle al descenso era tan necesaria como el agua.
Ni el hincha más fanático de Huracán se imaginaría antes del comienzo del torneo la realidad que vive su equipo. Está peleando el torneo junto a Vélez, Lanús y Colón y es la escuadra que más llena los ojos de los hinchas del fútbol con su buen juego.
Para esta temporada no llegaron demasiados jugadores. Se apuntó a la experiencia de Eduardo Domínguez y Gastón Esmerado, pero la apuesta más fuerte se hizo en la mitad de la cancha. Se repatrió al ex volante de Belgrano de Córdoba, Mario Bolatti. Un jugador que cuando llegó al club era desconocido para muchos Y además se buscó consolidar a jóvenes como Javier Pastore y Matías De Federico.
Más allá del resultado, en estos momentos se habla del juego lírico que expone Huracán en cualquier mesa de café del país. Desde la Quiaca hasta Tierra del Fuego.
No es tarea para los científicos descifrar como juega Huracán. Cualquiera que mire fútbol todos los fines de semana se da cuenta de las virtudes del Globo.
Los jugadores entienden el mensaje del DT y lo traducen en el césped de cualquier cancha. Es un juego simple. La pelota tiene que ser amiga del jugador. El futbolista debe tratarla bien. ¿Qué significa eso? Darle el juguete mágico a un jugador que tenga el mismo color de camiseta para empezar la función.
Tiene salida por los costados con Araujo por derecha y Arano por la izquierda. Seguridad en los centrales. Y desde mitad de cancha en adelante todos tienen la obligación de jugarla por abajo, ya sea Toranzo, el “maestrico” González, De Federico y Pastore. Todos tiran caños, sombreros, diagonales y hacen que en las gradas o detrás de un televisor los hinchas se pellizquen para saber si lo que están viendo es verdad.
Pero el gran termómetro de Huracán es Bollati. El “5” es el encargado de empezar la jugada. Es el generador de fútbol. El se la pide a los centrales y se las cede a los de arriba. Además le aporta equilibrio a un mediocampo con un instinto de buen juego que asusta. Cuando el se levanta con el pie izquierdo sus jugadores lo sienten muchísimo.
Por allí el gran déficit de Huracán es la falta de contundencia. Crea 10 ocasiones de gol por partido pero concreta una o dos. Culpa de eso a perdido y empatado varios encuentros. Pero claro… ningún equipo es perfecto.
No se sabe si saldrá campeón como lo hizo en el ´73 de la mano de César Luís Menotti. Seguramente sí mantiene está misma base de jugadores estará cerca de dar la vuelta olímpico.
Pero lo que sí logró la escuadra de Cappa ¡es que la gente vuelva a pagar una entrada o sentarse al frente de un televisor para mirar FÚTBOL y no 22 tipos corriendo detrás de una pelota llena de chichones!
En este fútbol argentino, cargado de presiones y de resultados a corto plazo, no es fácil encontrar a un equipo que sea vistoso. Y que además gane. El objetivo de obtener puntos lo más pronto posible obliga a ganar como sea.
Una esperanza para los tiempos que corren (además del ya conocido Lanús), es Huracán. El equipo que desde hace menos de un año dirige Ángel Cappa es el comentario de todos los simpatizantes del fútbol nacional, por lo vistoso que es dentro de un campo de juego. ¡Hasta los hinchas de San Lorenzo reconocen la virtud de la escuadra de Cappa!
Pero manejar el globo al principio no le fue fácil al ex DT Racing, ya que perdió por goleada el clásico ante San Lorenzo y la necesidad de sumar puntos para escaparle al descenso era tan necesaria como el agua.
Ni el hincha más fanático de Huracán se imaginaría antes del comienzo del torneo la realidad que vive su equipo. Está peleando el torneo junto a Vélez, Lanús y Colón y es la escuadra que más llena los ojos de los hinchas del fútbol con su buen juego.
Para esta temporada no llegaron demasiados jugadores. Se apuntó a la experiencia de Eduardo Domínguez y Gastón Esmerado, pero la apuesta más fuerte se hizo en la mitad de la cancha. Se repatrió al ex volante de Belgrano de Córdoba, Mario Bolatti. Un jugador que cuando llegó al club era desconocido para muchos Y además se buscó consolidar a jóvenes como Javier Pastore y Matías De Federico.
Más allá del resultado, en estos momentos se habla del juego lírico que expone Huracán en cualquier mesa de café del país. Desde la Quiaca hasta Tierra del Fuego.
No es tarea para los científicos descifrar como juega Huracán. Cualquiera que mire fútbol todos los fines de semana se da cuenta de las virtudes del Globo.
Los jugadores entienden el mensaje del DT y lo traducen en el césped de cualquier cancha. Es un juego simple. La pelota tiene que ser amiga del jugador. El futbolista debe tratarla bien. ¿Qué significa eso? Darle el juguete mágico a un jugador que tenga el mismo color de camiseta para empezar la función.
Tiene salida por los costados con Araujo por derecha y Arano por la izquierda. Seguridad en los centrales. Y desde mitad de cancha en adelante todos tienen la obligación de jugarla por abajo, ya sea Toranzo, el “maestrico” González, De Federico y Pastore. Todos tiran caños, sombreros, diagonales y hacen que en las gradas o detrás de un televisor los hinchas se pellizquen para saber si lo que están viendo es verdad.
Pero el gran termómetro de Huracán es Bollati. El “5” es el encargado de empezar la jugada. Es el generador de fútbol. El se la pide a los centrales y se las cede a los de arriba. Además le aporta equilibrio a un mediocampo con un instinto de buen juego que asusta. Cuando el se levanta con el pie izquierdo sus jugadores lo sienten muchísimo.
Por allí el gran déficit de Huracán es la falta de contundencia. Crea 10 ocasiones de gol por partido pero concreta una o dos. Culpa de eso a perdido y empatado varios encuentros. Pero claro… ningún equipo es perfecto.
No se sabe si saldrá campeón como lo hizo en el ´73 de la mano de César Luís Menotti. Seguramente sí mantiene está misma base de jugadores estará cerca de dar la vuelta olímpico.
Pero lo que sí logró la escuadra de Cappa ¡es que la gente vuelva a pagar una entrada o sentarse al frente de un televisor para mirar FÚTBOL y no 22 tipos corriendo detrás de una pelota llena de chichones!
martes, 28 de abril de 2009
El gol de Pepino a Boca

El gol de Pepino a Boca
Como sí estuviésemos en el mismo lugar. Como sí los tres hubiésemos sentido en ese momento la misma emoción. Como sí fuésemos los tres hinchas de Belgrano: El “bocha” Uriet por la radio, el “pollo” Vignolo para la televisión y yo gritamos el gol de Franco Pepino a Boca como si fuese el fin del mundo.
Ese gol que gritamos caló hondo en la tribuna visitante e inundó de alegría a la parcialidad local.
Boca sí ganaba era campeón. Subestimó a un equipo que siempre tuvo como bandera no rendirse jamás y le salió mal. Porque promediando el complemento llegó el gol que rompió con todos los pronósticos.
Los hinchas de Boca fueron víctimas de un gol que los despojó de obtener el campeonato. Y los simpatizantes de Belgrano fueron testigos de un tanto que quedará en el álbum de los más recordados.
Era un domingo a la tarde y los últimos rayos de sol caían separando el día de la noche. Yo estaba viendo el partido en la casa de unos de mis mejores amigos, germán. Juntos a nosotros estaba su papá Eladio. Ellos hinchas de River, yo del Pirata cordobés.
Tiro de esquina a favor de Belgrano. Despeja Martín Palermo pero la jugada no se diluyó. Ezequiel Arriola la cambió de frente, por la derecha la bajó Andrés Yllana. Pepino estaba en el área pero no sabía que iba a hacer el mejor gol de su vida.
“La cambia de frente Arriola, la baja Yllana, entra Pepino, va Pepino, Pepino, Pepino…goool…” Así lo relató el “bocha”.
Yo sentí una emoción indescriptible. Lo grité por dentro. Me desangré de alegría. No estaba solo y tampoco en mi casa por eso no pude demostrar todo lo que sentí en ese momento.
Quería salir a contarle a todo el mundo que era de Belgrano para que todos me feliciten (menos los simpatizantes de Boca y Talleres obviamente). Que era hincha del equipo que hacía unos meses había ascendido en la cancha de Olimpo de Bahía Blanca ante el conjunto local y ahora le estaba arruinando el título a Boca. ¡Sí a Boca! Al equipo que tenía entre sus filas a Palermo, Guillermo Barros Schelotto y a Fernando Gago entre otros.
Ni bien terminó el partido salí a dar vueltas al centro y al ver los rostros alicaídos de los hinchas de Boca, me sentí orgulloso de ser fanático de un equipo chico que le había arruinado el campeonato a uno de los más grandes y se me cayó una lágrima.
A pesar de insultar al árbitro, a los jugadores contrarios (a veces insultan a los jugadores de su propio equipo), el verdadero hincha del fútbol a la hora de la emoción es más tierno que un bebe recién nacido.
Como sí estuviésemos en el mismo lugar. Como sí los tres hubiésemos sentido en ese momento la misma emoción. Como sí fuésemos los tres hinchas de Belgrano: El “bocha” Uriet por la radio, el “pollo” Vignolo para la televisión y yo gritamos el gol de Franco Pepino a Boca como si fuese el fin del mundo.
Ese gol que gritamos caló hondo en la tribuna visitante e inundó de alegría a la parcialidad local.
Boca sí ganaba era campeón. Subestimó a un equipo que siempre tuvo como bandera no rendirse jamás y le salió mal. Porque promediando el complemento llegó el gol que rompió con todos los pronósticos.
Los hinchas de Boca fueron víctimas de un gol que los despojó de obtener el campeonato. Y los simpatizantes de Belgrano fueron testigos de un tanto que quedará en el álbum de los más recordados.
Era un domingo a la tarde y los últimos rayos de sol caían separando el día de la noche. Yo estaba viendo el partido en la casa de unos de mis mejores amigos, germán. Juntos a nosotros estaba su papá Eladio. Ellos hinchas de River, yo del Pirata cordobés.
Tiro de esquina a favor de Belgrano. Despeja Martín Palermo pero la jugada no se diluyó. Ezequiel Arriola la cambió de frente, por la derecha la bajó Andrés Yllana. Pepino estaba en el área pero no sabía que iba a hacer el mejor gol de su vida.
“La cambia de frente Arriola, la baja Yllana, entra Pepino, va Pepino, Pepino, Pepino…goool…” Así lo relató el “bocha”.
Yo sentí una emoción indescriptible. Lo grité por dentro. Me desangré de alegría. No estaba solo y tampoco en mi casa por eso no pude demostrar todo lo que sentí en ese momento.
Quería salir a contarle a todo el mundo que era de Belgrano para que todos me feliciten (menos los simpatizantes de Boca y Talleres obviamente). Que era hincha del equipo que hacía unos meses había ascendido en la cancha de Olimpo de Bahía Blanca ante el conjunto local y ahora le estaba arruinando el título a Boca. ¡Sí a Boca! Al equipo que tenía entre sus filas a Palermo, Guillermo Barros Schelotto y a Fernando Gago entre otros.
Ni bien terminó el partido salí a dar vueltas al centro y al ver los rostros alicaídos de los hinchas de Boca, me sentí orgulloso de ser fanático de un equipo chico que le había arruinado el campeonato a uno de los más grandes y se me cayó una lágrima.
A pesar de insultar al árbitro, a los jugadores contrarios (a veces insultan a los jugadores de su propio equipo), el verdadero hincha del fútbol a la hora de la emoción es más tierno que un bebe recién nacido.
viernes, 24 de abril de 2009
Otra frustración y van....

Noche de jueves, river esperaba otra cosa, un rival con equipo suplente, un partido accesible, estaba pensando mas en San Martin de Porres que en Nacional, que lo tomaba como un tramite. Asi salio a la cancha, confiado, y se encontro con un Nacional con sus jugadores titulares, que le salio a jugar de igual a igual. Y pago caro, muy caro. Un mal planteo táctico con jugadores que ya demostraron que no pueden soportar el peso de una camiseta tan ilustre. Resultado: eliminacion vergonzoza de la Copa Libertadores.
Pero no solo fue en este partido, River viene penando desde principios de año. Gorosito todavia no le encontro la vuelta. El domingo se juega contra el Gimnasia Jujeño. ¿Podra River salir adelante? ¿Está para salir campeón?
miércoles, 22 de abril de 2009
Mi primer y único gol

aca les dejo un cuentito del "mariscal".
El primer gol siempre se recuerda. Y más todavía si es el único. Porque si uno hubiera tenido la suerte de ser como Palermo, Batistuta, Kempes a lo mejor no se acordaría tanto del primer gol. Pero cuando uno hace uno sólo es fácil acordarse.
Pero ojo eh, un solo gol por los puntos, jugando para un club. Porque con mis amigos me cansé de hacer goles. Siempre en los partidos importantes aparecía yo y la mandaba adentro. Me acuerdo el clásico en el colegio contra los de la mañana. Yo iba a la tarde. Jugamos dos partidos en contra. Uno ganamos 1 a 0 con gol mío y el otro empatamos 1 a 1 también con el tanto mío.
Yo era esos “9” de área que tenía sacrifico, temperamento. Bajaba hasta la mitad de la cancha, molestaba a los contrarios y obligaba a que dos defensores se quedaran para marcarme. No era muy virtuoso de cabeza pero tenía una derecha contundente. Cuando pateaba al arco era muy difícil que lo errara. Era como el chileno Salas pero derecho.
¿Qué lindo que es hacer un gol, no? Pero como el primero no hay. Es distinto a todos. Tiene ese no se que… un sabor especial. No se compara con nada. Y no importa como sea. Puede ser con la mano, de caño, con el culo, sobre la hora… mientras cruce la línea de cal y sea válido está todo bien.
Lástima que el primer y único gol no fue completo. No porque no haya sido lindo. No. Es más, el gol sirvió para ganar un partido de esos que pintan para 0 a 0. Y además el viejo estaba en la tribuna. Pero le faltó algo. No tuve la suerte que lo haya relatado Araujo y lo pasara en fútbol de Primera. O que lo relate el “turco” Webhe. El “turco” Webhe, ¡que relator!
Era un sábado por la tarde. Yo jugaba para 9 de Julio de Morteros. Ese día recibíamos a Porteña, un equipo de la región. Era un partido por la liga. Yo tenía 10 ó 11 años, no recuerdo bien. Esa tarde fui al banco. Y como buen delantero, con la 16 en la espalda.
En esa época era el furor la serie televisiva Los Cebollitas, y como yo iba a entrenar con la camiseta de “Gamuza” (un actor de Los Cebollitas) me decían así, “Gamuza”.
Terminó el primer tiempo 0 a 0. Yo estaba esperando para entrar. Mi papá estaba en la tribuna y creo que pensaba lo mismo que yo. Que tenía que entrar. Va, creo que mi papá pensaba eso.
Promediando el segundo tiempo el técnico me mandó a calentar. La gente en la platea se puso de pie. Pero no por mí. Si no porque ya estaba un poco cansada de estar sentada. Hasta que entré para cambiar el partido. Iban como 35 minutos del complemento y al minuto hice el gol. Se desató la emoción máxima que tiene un partido. Había un corner para nuestro equipo. Yo como buen pescador me puse en el segundo palo. La quiso despejar un defensor y me quedó la pelota mansita como perro recién nacido.
En ese momento se me cruzó de todo por la cabeza. Desde como nos enseñaban a definir en semana; de los goles que hacía el “Bayo” Córdoba todos los domingos para la Primera; de que estaba mi papá en la tribuna… de todo.
En ese momento es como que el mundo se paró por un segundo y estaba el arquero, la pelota y yo. Y no lo podía errar. Era como defraudar a mi viejo; era como que todos los años que había hecho de escuelita habían sido en vano. Que los sacrificios de mi niñera para levantarme temprano en pleno invierno para que yo vaya a correr atrás de una pelota hubiesen sido al pedo. No lo podía errar… y no lo erré.
Sobre mi empeine derecho ejercí toda mi presión. Como que él era el responsable de lo que iba a venir. La pelota salió como un misil e infló la red de alegría. Porque a la red le gusta que la golpee una pelota. No se va a quedar dos horas al pedo, cagándose de frío en invierno, de calor en verano para que el partido termine 0 a 0.
Pero el problema era que no sabía como festejar el gol. Era el primero y la verdad era que no sabía que hacer. No me iba a tirar contra los carteles como Palermo, o arrodillarme como Salas…quedaba mal. Así que salí corriendo como un perro atrás de una liebre. No me alcanzaba nadie. Me paré al frente al frente de mi papá, lo miré, el me miró y seguro que sintió la misma emoción que yo.
Ese fue mi primer gol. Decí que fue el único porque si no hubiese sabido como festejarlo.
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Este es un lugar para los que todavia disfrutamos del futbol bien jugado y con talento. Para los que 442 4312 o 353 son meras caracteristicas telefonicas. Para los que nos emocionamos cuando vemos un caño, un sombrero o una pisada.
Un espacio donde se reinvendique esas cosas que nos hacer pensar que el futbol es "es deporte mas hermoso de todos los tiempos..."
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