martes, 28 de abril de 2009

El gol de Pepino a Boca


El gol de Pepino a Boca

Como sí estuviésemos en el mismo lugar. Como sí los tres hubiésemos sentido en ese momento la misma emoción. Como sí fuésemos los tres hinchas de Belgrano: El “bocha” Uriet por la radio, el “pollo” Vignolo para la televisión y yo gritamos el gol de Franco Pepino a Boca como si fuese el fin del mundo.
Ese gol que gritamos caló hondo en la tribuna visitante e inundó de alegría a la parcialidad local.
Boca sí ganaba era campeón. Subestimó a un equipo que siempre tuvo como bandera no rendirse jamás y le salió mal. Porque promediando el complemento llegó el gol que rompió con todos los pronósticos.
Los hinchas de Boca fueron víctimas de un gol que los despojó de obtener el campeonato. Y los simpatizantes de Belgrano fueron testigos de un tanto que quedará en el álbum de los más recordados.
Era un domingo a la tarde y los últimos rayos de sol caían separando el día de la noche. Yo estaba viendo el partido en la casa de unos de mis mejores amigos, germán. Juntos a nosotros estaba su papá Eladio. Ellos hinchas de River, yo del Pirata cordobés.
Tiro de esquina a favor de Belgrano. Despeja Martín Palermo pero la jugada no se diluyó. Ezequiel Arriola la cambió de frente, por la derecha la bajó Andrés Yllana. Pepino estaba en el área pero no sabía que iba a hacer el mejor gol de su vida.
“La cambia de frente Arriola, la baja Yllana, entra Pepino, va Pepino, Pepino, Pepino…goool…” Así lo relató el “bocha”.
Yo sentí una emoción indescriptible. Lo grité por dentro. Me desangré de alegría. No estaba solo y tampoco en mi casa por eso no pude demostrar todo lo que sentí en ese momento.
Quería salir a contarle a todo el mundo que era de Belgrano para que todos me feliciten (menos los simpatizantes de Boca y Talleres obviamente). Que era hincha del equipo que hacía unos meses había ascendido en la cancha de Olimpo de Bahía Blanca ante el conjunto local y ahora le estaba arruinando el título a Boca. ¡Sí a Boca! Al equipo que tenía entre sus filas a Palermo, Guillermo Barros Schelotto y a Fernando Gago entre otros.
Ni bien terminó el partido salí a dar vueltas al centro y al ver los rostros alicaídos de los hinchas de Boca, me sentí orgulloso de ser fanático de un equipo chico que le había arruinado el campeonato a uno de los más grandes y se me cayó una lágrima.
A pesar de insultar al árbitro, a los jugadores contrarios (a veces insultan a los jugadores de su propio equipo), el verdadero hincha del fútbol a la hora de la emoción es más tierno que un bebe recién nacido.

viernes, 24 de abril de 2009

Otra frustración y van....


Noche de jueves, river esperaba otra cosa, un rival con equipo suplente, un partido accesible, estaba pensando mas en San Martin de Porres que en Nacional, que lo tomaba como un tramite. Asi salio a la cancha, confiado, y se encontro con un Nacional con sus jugadores titulares, que le salio a jugar de igual a igual. Y pago caro, muy caro. Un mal planteo táctico con jugadores que ya demostraron que no pueden soportar el peso de una camiseta tan ilustre. Resultado: eliminacion vergonzoza de la Copa Libertadores.

Pero no solo fue en este partido, River viene penando desde principios de año. Gorosito todavia no le encontro la vuelta. El domingo se juega contra el Gimnasia Jujeño. ¿Podra River salir adelante? ¿Está para salir campeón?

miércoles, 22 de abril de 2009

Mi primer y único gol


aca les dejo un cuentito del "mariscal".


El primer gol siempre se recuerda. Y más todavía si es el único. Porque si uno hubiera tenido la suerte de ser como Palermo, Batistuta, Kempes a lo mejor no se acordaría tanto del primer gol. Pero cuando uno hace uno sólo es fácil acordarse.
Pero ojo eh, un solo gol por los puntos, jugando para un club. Porque con mis amigos me cansé de hacer goles. Siempre en los partidos importantes aparecía yo y la mandaba adentro. Me acuerdo el clásico en el colegio contra los de la mañana. Yo iba a la tarde. Jugamos dos partidos en contra. Uno ganamos 1 a 0 con gol mío y el otro empatamos 1 a 1 también con el tanto mío.
Yo era esos “9” de área que tenía sacrifico, temperamento. Bajaba hasta la mitad de la cancha, molestaba a los contrarios y obligaba a que dos defensores se quedaran para marcarme. No era muy virtuoso de cabeza pero tenía una derecha contundente. Cuando pateaba al arco era muy difícil que lo errara. Era como el chileno Salas pero derecho.
¿Qué lindo que es hacer un gol, no? Pero como el primero no hay. Es distinto a todos. Tiene ese no se que… un sabor especial. No se compara con nada. Y no importa como sea. Puede ser con la mano, de caño, con el culo, sobre la hora… mientras cruce la línea de cal y sea válido está todo bien.
Lástima que el primer y único gol no fue completo. No porque no haya sido lindo. No. Es más, el gol sirvió para ganar un partido de esos que pintan para 0 a 0. Y además el viejo estaba en la tribuna. Pero le faltó algo. No tuve la suerte que lo haya relatado Araujo y lo pasara en fútbol de Primera. O que lo relate el “turco” Webhe. El “turco” Webhe, ¡que relator!
Era un sábado por la tarde. Yo jugaba para 9 de Julio de Morteros. Ese día recibíamos a Porteña, un equipo de la región. Era un partido por la liga. Yo tenía 10 ó 11 años, no recuerdo bien. Esa tarde fui al banco. Y como buen delantero, con la 16 en la espalda.
En esa época era el furor la serie televisiva Los Cebollitas, y como yo iba a entrenar con la camiseta de “Gamuza” (un actor de Los Cebollitas) me decían así, “Gamuza”.
Terminó el primer tiempo 0 a 0. Yo estaba esperando para entrar. Mi papá estaba en la tribuna y creo que pensaba lo mismo que yo. Que tenía que entrar. Va, creo que mi papá pensaba eso.
Promediando el segundo tiempo el técnico me mandó a calentar. La gente en la platea se puso de pie. Pero no por mí. Si no porque ya estaba un poco cansada de estar sentada. Hasta que entré para cambiar el partido. Iban como 35 minutos del complemento y al minuto hice el gol. Se desató la emoción máxima que tiene un partido. Había un corner para nuestro equipo. Yo como buen pescador me puse en el segundo palo. La quiso despejar un defensor y me quedó la pelota mansita como perro recién nacido.
En ese momento se me cruzó de todo por la cabeza. Desde como nos enseñaban a definir en semana; de los goles que hacía el “Bayo” Córdoba todos los domingos para la Primera; de que estaba mi papá en la tribuna… de todo.
En ese momento es como que el mundo se paró por un segundo y estaba el arquero, la pelota y yo. Y no lo podía errar. Era como defraudar a mi viejo; era como que todos los años que había hecho de escuelita habían sido en vano. Que los sacrificios de mi niñera para levantarme temprano en pleno invierno para que yo vaya a correr atrás de una pelota hubiesen sido al pedo. No lo podía errar… y no lo erré.
Sobre mi empeine derecho ejercí toda mi presión. Como que él era el responsable de lo que iba a venir. La pelota salió como un misil e infló la red de alegría. Porque a la red le gusta que la golpee una pelota. No se va a quedar dos horas al pedo, cagándose de frío en invierno, de calor en verano para que el partido termine 0 a 0.
Pero el problema era que no sabía como festejar el gol. Era el primero y la verdad era que no sabía que hacer. No me iba a tirar contra los carteles como Palermo, o arrodillarme como Salas…quedaba mal. Así que salí corriendo como un perro atrás de una liebre. No me alcanzaba nadie. Me paré al frente al frente de mi papá, lo miré, el me miró y seguro que sintió la misma emoción que yo.
Ese fue mi primer gol. Decí que fue el único porque si no hubiese sabido como festejarlo.

algo sobre el blog

Este es un lugar para los que todavia disfrutamos del futbol bien jugado y con talento. Para los que 442 4312 o 353 son meras caracteristicas telefonicas. Para los que nos emocionamos cuando vemos un caño, un sombrero o una pisada.
Un espacio donde se reinvendique esas cosas que nos hacer pensar que el futbol es "es deporte mas hermoso de todos los tiempos..."